sábado, 27 de diciembre de 2014

Los 15 Mejores Discos del 2014

Los 15 Mejores Discos del 2014



Hablar del mejor disco del año o “Lo mejor del año” siempre es un labor titánicamente subjetiva y dificil de llevar a cabo, todos sabemos que cada revista o portal de internet tiene sus “tendencias”, sabemos que no es lo mismo el mercado norteamericano, que el británico o el europeo, , a pesar de que las comunidades globales de información y el streaming de música vía Spotify, Deezer y anexas acerca cada vez más la música, es decir la creación y a los creadores con la gente y por lo que fácilmente se pueden escuchar todos los discos de algún grupo o cantante con la comodidad de un click, las tendencias se siguen marcando, no es lo  mismo lo que opina NME, Pitchfork, Stereogum o SPIN, cada una tiene su target y al final del día son opiniones encontradas, ocasionalmente los “especialistas” coinciden pero al final del día uno, como escucha ya sea activo o pasivo, es el que determina si hacerles caso o no, al mencionar esto, uno como simple blogger y melomano, les presento una lista de 15 producciones musicales que sobresalen de la medianía que implico este año musicalmente hablando, empecemos.

Los que no quedaron.

Entre los discos que no quedaron, pero que muchos los mencionan ya sea por ser complacientes, cuestiones de balance musical, nostálgicos, perezosos mentales o por simple estrategia de mercado y se ubicaron en algunos o varios tops mencionare a los siguientes grupos y solistas:

Blonde Redhead, Kasabian, Damon Albarn, Alt J, Beck, etc; es decir los decepcionantes o que quedaron a deber, con discos medianos es decir los discos de “ Nada mas una o dos están buenas” y que solo denotan complacencia a sí mismos y que deben de seguir trabajando para en verdad hacer algo valioso de nuevo.

Interpol, Jack White, Morrissey, Broken Bells, Pianos Become Teeth, The Pains of Being Pure At Heart, Antemasque, Connor Oberst, Tuneyards, Elbow y Warpaint; los cumplidores, discos que tienen los sencillos o canciones adecuadas en las dosis adecuadas de melodía e inclusive distorsión y creatividad pero que no van ni para atrás ni para adelante, se quedaron a medio camino de hacer algo interesante o simplemente están aún en búsqueda de un regreso triunfal o de alguna obra que los aleje de la medianía ya mencionada.

The New Pornographers, Jungle, Wild Beasts, Lyke Li, Jenny Lewis, Marissa Nadler, Hamilton Leithauser, Bombay Bycicle Club, Sun Kil Moon, Run The Jewels, Swans, Aphex Twin, Eric Church, FKA Twigs, East India Youth, Kate Tempest, Owen Pallet, Parquet Courts y Pallbearer, todos ellos y algunos que faltan obviamente, realizaron discos que van de lo cumplidor a lo excelente pero que por cuestiones (principalmente de tiempo para reseñar en mi caso) de balance musical (es decir tratar de abarcar lo más posible en cuanto géneros), de cierta repetición de patrones o incluso ese último toque de producción o de equlibrio en cuanto a cantidad o calidad de las canciones los dejo fuera de los 15 que vienen a continuación, debo mencionar que quitando la obviedad del primer lugar, los demás viene en orden no jerárquico, es decir no hay preferencias más que solo la ganadora de este año; Are We There de Sharon van Etten; sin más que mencionar lean, disfruten y que tengan buen fin de año, esperemos qe el 2015 nos traiga más joyas musicales.





1. Sharon Van Etten – Are We There

No me cuesta trabajo decir que este es un disco redondo y prácticamente perfecto desde cualquier arista que se le observe;  sus letras profundamente conmovedoras, una voz cuidadosamente trabajada, una producción impecable en todos los instrumentos y acompañamientos de las canciones, con este álbum Sharon levanta la mano para tomar ese lugar que Chan Marshall, por relevo generacional, debe ceder a alguna chica sensible y con una capacidad creativa inusitada, sin duda, es un álbum que debe escucharse con mucho cuidado para apreciar cada detalle, cada nota y cada palabra que emana de la cantautora, se nota que su futuro es bastante promisorio gracias a lo potente y emotivo de su voz pero ese aire ermitaño que emanan sus canciones parece difícil de alejarse si es que busca pegar a lo grande, un arma de doble filo; aun así puedo asegurar, sin temor alguno, que será la próxima heroína femenina, es cuestión de tiempo.

Tracks a seguir: Afraid Of Nothing, Tarifa y I Love You But I´m Lost.







The Hotelier – Home, Like No Place Is There

Este álbum me dejo sin palabras, por muchas semanas, su sensibilidad lírica, sus reminiscencias a los mejores tiempos de The Get Up Kids, The Promise Ring, Mineral y otras bandas “emo” de los noventas y dos miles, dejan a uno sin palabras, no solo asimilaron ese sonido, si no que bajo alguna premisa no tacita en sus declaraciones y su sonido, llevan esa emotividad un poco más adelante, la vuelven fresca y única, cada nota y cada grito emanado de su vocalista desgarra y transporta de cierta forma a una tristeza pocas veces expresada tan febrilmente por una banda norteamericana de guitarras desde la época de Weezer, como el título, no hay lugar como el hogar, aunque esté lleno de nuestros miedos y angustias originales, eso es lo que transmiten estos chicos, miedo y nostalgia.


Tracks a seguir: Your Deep Rest, Among The Wildflowers y Discomfort Revisited.








Crosses – Crosses

Chino Moreno, tenía una labor titánica al mencionar que sacaría un disco completo con un proyecto de la envergadura de Crosses, si bien Team Sleep, fue un buen indicio de lo que podía hacer o no Chino sin los demás Deftones, este álbum lo deja muy en claro, Chino tiene vida y mucha creatividad fuera de su banda de origen; puede que por momentos peque de repetitivo en sus temáticas o en el sonido, pero eso le da algo, ese algo que lo distingue de cualquier otro artista gringo y lo cual lo convierte en una figura de respeto tanto en círculos alternativos como en los más reacios del metal, aquí tiene un equilibrio, distorsión, beats sensuales, voces a la Robert Smith, sencillos con potencial comercial, solo falta saber si este capricho durará más tiempo y nos entregará algunos discos más.

Tracks a seguir: This is a Trick, Bitches Brew y The Epilogue.







La Dispute – Rooms Of The House

Mantenerse vivos, activos y sobre todo esencialmente creativos y novedosos en una escena como el post hardcore y el punk, es algo que pocos pueden decir con orgullo, La Dispute, desde hace años lo viene haciendo, no solo cada álbum entrega un puñado de historias entrelazadas conceptualmente y que despiertan ese aire provinciano norteamericano del cual muchas veces se sienten orgullosos o avergonzados, son la epitome de lo que significa no ser parte de las grandes ciudades y su monopolio cultural, crean algo propio que poco a poco, como polen, van dispersando en tours interminables y a base de sangre y fuego se abren paso, tal y como los personajes cotidianos de este álbum, esa profundidad y honestidad aprendida de bandas como Thursday y Circa Survive, los convierte en algo esencial si se quiere aprender de la verdadera música independiente norteamericana.

Tracks a seguir: Hudsonville MI 1956, First Reactions After Falling Through The Ice y The Child We lost 1963.







Spoon – They Want My Soul

Lo que pasa con Spoon, es algo que se ha repetido por años en la música, vivir bajo la sombra de otros gigantes originarios de la misma ciudad, en su caso, Interpol, con quien incluso han compartido no solo escenario, si no integrantes (su tecladista ha tocado con ellos por años) su música, llena de una evolución palpable en cada álbum , jamás han dado un paso en falso que los haga caer estrepitosamente aunque tampoco han podido llegar a los “oídos del mainstream”, ignorados e incluso vilipendiados por los críticos muchas veces, ahora esa consistencia los trae de nuevo con un disco exquisito de principio a fin y que con creces desafía el status quo reinante en Nueva York, paso a paso continúan y espero que no desaparezcan sin saborear un poco eso que se merecen, éxito.


Tracks a seguir: Rent I Pay, Do You y I Just Don´t Understand.







The War On Drugs – Lost In The Dream

Adam Granduciel, regreso este año con otra obra extensa pero infinitamente disfrutable desde los primeros sonidos; totalmente psicodélico, con pasajes intrincados por momentos, lleno de atmosferas sobre cargadas de sonido, su Lost In The Dream, recalca y eleva su calidad de compositor y el por qué Kurt Vile y el trabajan mejor separados que juntos, no hay cabos sueltos, no hay acordes perdidos, una producción inmejorable y que fluye como agua, a pesar de lo largo de algunos de sus tracks, contiene todo lo necesario para convertir a The War On Drugs en una banda inconmensurablemente famosa, aunque quizás ese aire introspectivo y hasta cierto punto “pacheco”  jamás se lo permitirán, es de mucho agrado saber y escuchar que Adam y compañía van por buen camino.

Tracks a seguir: Under The Pressure, Red Eyes y An Ocean Between The Waves.





Young Fathers – Dead

Los británicos tienden a elevar a la estratosfera a sus coterráneos y dejarlos caer en picada una vez que el hype ha pasado; en este caso, Young Fathers, otrora ganadores del Mercury Prize este año, entrega un álbum preciso, oscuro y denso; capa tras capa de sonidos, beats bizarros y un combo de MC´s que juegan, rapean, hablan, predican y utilizan la palabra como un instrumento más sin necesariamente tener que cantar afinadamente; definidos por la crítica como los nuevos Massive Attack o los herederos de Tricky, estos británicos hacen hip hop fuera de lo común, no caen en lo cotidiano y aburrido que  hacen los norteamericanos y sobre todo utilizan  elementos poco usuales, aunque las comparaciones son un poco exageradas, sin duda se nota la influencia del trip hop en ellos,  habrá que esperar si la continuidad los bendice, aunque por lo mientras este puñado de canciones, son lo mejor de hip hop que se pudo escuchar este año, de eso no hay duda.

Tracks a seguir: No Way, War y Get Up.







St. Vincent – St. Vincent

Cada que Annie Clark entrega un álbum se sabe de antemano que intentara impactar de alguna u otra forma,  ya sea con el contenido musical, visualmente o con ambas, tal es el caso de su disco este año, que juega entre el rock “electroso” filtrado vía computadora y el ánimo experimental oscuro y denso de producciones pasadas, sin duda este álbum es de transición, sus álbumes pasados fueron más consistentes, más definidos, lo que vale la pena mencionar, es que a pesar de lo impredecible de este disco, entrega un conjunto de canciones disfrutable y por momentos etéreo, heredera de lo que alguna vez fue Bjork como reina de la innovación y de lo aprendido con David Byrne, esta mujer apunta este año a posicionarse en la estratosfera de las mujeres artísticamente esenciales, bienvenida seas Annie.

Tracks a seguir: Prince Johnny, Digital Witness y I Prefer Your Love.







Royal Blood – Royal Blood

Hay álbumes que su valor estriba, no tanto en lo original si no en lo que propone en medio de un mar de tendencias, en este caso este dúo de británicos levanto la mano este año, en un mar de hip hop, música electrónica rara y experimental, melodías folk y pop, siempre se valora un disco como el suyo que lo único que dice es “Back to basics”; riffs precisos y afilados como navajas, batería potente y llena de rabia, una voz que canta con ímpetu juvenil, ¿Qué más quieren?, las referencias son obvias, Queens Of The Stone Age, The Subways, Muse, Led Zepellin, no hay más que decir, solo que ojala se mantengan con este nivel, sin llegar a lo formulario y banal pero al mismo sin pretender demasiado (¿es mucho pedir en verdad?) la prueba del tiempo y de más discos nos dirá si se los traga el mainstream, su ego o aprenden a valorarse como lo que son: una banda de rock and roll y punto.

Tracks a seguir: Out of The Black, Figure It Out y Little Monster.







Nick Mulvey – First Mind.

Un chico británico ex miembro de una banda con futuro promisorio toma su guitarra a cuestas, desarrolla una voz encantadora y  compone un puñado de canciones que van desde el temor a crecer a el desamor; firma un contrato, saca su primer álbum y aparte del avasallador éxito, lo nominan a lo mejor del año, suena a una historia de folk común, aquí el detalle estriba en que la producción impecable, la sensibilidad inusitadas y la originalidad de sus versos hacen de Nick Mulvey una pequeña joya del Folk, que con la asistencia adecuada desbancaría al cada vez más popero Ed Sheeran y  pondría a temblar a Connor Oberst, ¿A qué se debe?, fácil escuchen con detenimiento cada tema de su debut este año, en especial “Cucurucu” ( mi canción favorita del año) y se darán cuenta que balancea a la perfección lo sensible de sus letras con el aire pop y sofisticado que solo los británicos podrían tener,  una promesa en su totalidad, esperemos a como baja el balón después de dominarlo este año, esperemos que lo aterrice magistralmente el muchacho.

Tracks a seguir: Fever to the Form, Cucurucu y Meet Me There.






Real Estate – Atlas.

Desde el inicio de Atlas se vislumbra un álbum encantador, etéreo, ensoñador y que te catapulta a días tranquilos o apacibles en algún suburbio, te transporta a la paz y quietud faltante en nuestras vidas cotidianas, hacen alusión a su nombre, en cada disco y en especial en este, te “venden” la atmosfera pacífica y reconfortante de una casa de campo, no hay mucha complicación en su música y eso es lo que los hace tan disfrutables, rodeados de tanta parafernalia musical y de producción, de tanta densidad y profundidad, el poderte  envolver en un disco así, recuerda a los mejores días de Belle & Sebastian, solo queda dejarse capturar por completo y disfrutar de un oasis musical llamado Real Estate.

Tracks a seguir: Had To Hear, Talking Backwards y April´s Song.









Cloud Nothings – Here And Nowhere Else

Sin tanta rabia como su predecesor, pero continuando con ese aire juvenil lleno de distorsión y un sonido directo a la cabeza, Cloud Nothings le da una vuelta de tuerca a su sonido para llevarlo por otros lados, continua el referente directo de Dag Nasty, Fugazi y Rites Of Spring, pero ahora más maduro, lleno de algunas letras más reflexivas y más elocuentes, sigue esa desazón y sentido de pérdida de un adolescente aunque quizás ahora no le cuesta tanto trabajo expresarse líricamente, sin duda se nota un poco más de detalle en la producción y sobre todo, la salida de uno sus miembros, afecto en parte a la composición y los motivo a convertirse en un trio más seguro de sí mismo, no tan explosivo pero si mucho más contundente, convertidos en una de las mayores bandas a seguir el siguiente paso es la consolidación mutititudinaria, será cuestión de ellos mismos si lo dan o continúan en semianonimato.

Tracks a seguir: Now Hear In, No Thoughts y I’m Not Part Of me.








First Aid Kit – Stay Gold

Las suecas favoritas del folk no decepcionan con su Stay Gold, el cual cuidadosamente bien producido  y gracias al éxito inusitado de su álbum anterior las ha vuelto una de las nuevas promesas del folk, mezclen  country, un poco de bluegrass y algo de pop, obtendrán lo  necesario este año para consolidar su carrera,  su creatividad lírica y musical , sus armonías vocales las vuelve invaluables, su profundidad en las letras las pone en un lugar justo y la producción de los demás instrumentos complementa a la perfección  cada una de las canciones,  la disyuntiva entre este álbum, el ultimo de Jenny Lewis y el del mismo Connor Oberst, su padrino y colaborador más notorio,  me dejo con la pregunta ¿Las alumnas habrán superado a sus maestros?, creo que lo lograron y con creces, su próximo disco las volverá aún más famosas así que aprovechen, antes de que la marea las trague.

Tracks a seguir: My Silver Linning, Stay Gold y Cedar Lane.







How To Dress Well – What Is This Heart

Tom Krell, nombre real del responsable de How To Dress Well, ya había sorprendido antes con sus álbumes previos indudablemente evocadores de emociones y desgarradores a mas no poder, todo con un puñados de canciones mitad acústicas, mitad electrónicas, con este su tercer álbum no decepciona y vuelve a salirse con la suya, un disco inmejorable, intimo, evocador, denso, romántico y bello, por momentos indescifrable debido a esa extraña combinación de instrumentos, loops hipnóticos, atmosferas frías electrónicas y elementos acústicos salidos de las cavernas y profundidades de Tom, es difícil augurarle algo a este chico, pero su música sin duda acompaño perfectamente lo bizarro que significa vivir en la actualidad.

Tracks a seguir: 2 years On, See You Fall y Words I Don’t Remember.







Caribou – Our Love

Un paso adelante de su predecesor en cuanto a accesibilidad y detalles en su elaboración, Caribou se volvió más íntimo y por lo mismo, más lleno de influencias del R&B y Hip Hop,  cada canción es una pieza echa a mano con delicadeza, cada sampler, cada sonido, todo fue hecho para embonar a la perfección, cada track sin duda parece llevarte a las profundidades laberínticas del corazón de Dan Snaith; jugando entre la música electrónica accesible y la más indescifrable, la finura de la producción lo vuelve una joya exquisita que por desgracia comprende de un esfuerzo inmenso por parte del escucha, es innegable mencionar que este álbum puede que los vuelva un acto aun más de culto dentro de la música independiente, pero también se debe mencionar que están lejos y seguirán lejos de las grandes audiencias, a pesar del potencial que tiene, así es su deseo y parece ser que así se cumplirá.


Tracks a seguir: Our Love, All I Ever Need y Can’t Do Without You.








Ian Pavel.

martes, 15 de julio de 2014

Una Canción Interestatal


Una Canción Interestatal


Un domingo cualquiera, Esteban bebe cerveza y observa el futbol por la televisión, el calor va en aumento, la última lluvia nocturna dejo tantos charcos en la calle que la sensación de humedad es mayor, pareciese que las paredes del departamento en cualquier momento comenzaran a sudar, las bebidas frías no sirven de mucho y los ventiladores aligeran vanamente el aire cálido en el ambiente; el equipo favorito  de Esteban va perdiendo , pero el ignora totalmente el resultado parcial que brilla sobre sus gafas, El observa fijamente la pantalla, pero su mente esta en otro lado, unas cuantas miles de millas lejos de su austero y descolorido departamento, sus pensamientos se desplazan al norte, a lugares más fríos e inhóspitos, a  provincias y municipalidades que pareciesen alejadas de la sociedad citadina y mundana, lejos del ruido y los edificios , de los rascacielos y los monumentos de mármol y bronce; se ubican en un bosque, en lo profundo de todos esos árboles, en un pequeño pueblo, en un departamento,  abandonado y derruido, donde, sus sueños de libertad se perdieron hace unos años.

El apellido Gottinger resuena en las paredes de su cráneo, tenía años que no lo escuchaba, había borrado todo recuerdo ligado a ese apellido, había bloqueado la pena que implícitamente le hacían sentirse perdidos y sin rumbo, pero justo en el momento menos esperado llego a sus oídos y por ende a su cerebro, viajo por sus venas y de ahí  se instaló una vez más corazón, él se quedó quieto por un momento, lo que tanto había negado y enterrado llego de nuevo, Gottinger, Laura Gottinger, alemana de nacimiento, canadiense por fortuna del destino; una mujer poco ordinaria , la había conocido en un viaje de intercambio escolar en Vancouver ( ella vivía en Montreal), ambos iban a aquella ciudad por un semestre, ambos estudiaban una carrera poco ominosa como Sociología, ambos, de padres divorciados eran hijos únicos y que vivían en el constante devenir de las vacaciones de verano con su madre y las decembrinas con su padre, fechas divididas , convivencias divididas y cariños divididos,  cual muro de Berlín; pero ella tenía un carácter más afable y menos rocoso que el de Esteban, sorprendentemente y para agrado de Él, ella era la más cálida de las mujeres en el mundo, su sonrisa podía hacerte sentir tranquilo y despreocupado, sumamente amable y de belleza poco ortodoxa, era bien recibida y tratada por sus compañeros de clases, tenía un encanto natural que no arrancaba suspiros de inmediato pero si te hacía pensar las con ella dos veces, quizás hasta tres veces.

Después de pensarlo lo suficiente Esteban se animó a invitarla a salir, lo demás quizás se sobre entiende, ambos congeniaron de maravilla, por alguna extraña razón el carácter más pendenciero y poco afortunado de El hacía juego, tal vez era complemento, con el de ella, ese semestre transcurrió velozmente, el deseo de ambos de regresar a sus casas, a su rutina, a su vida dividida los entristecía; dentro del furor de la juventud decidieron marcharse ¿A dónde?, a donde sea, la inocencia juvenil de ambos los llevo a no pensar en nada en particular pero en sentir toda la vorágine de emociones que habitaban en ellos, su amor, profundo, tierno y verdadero, ya se había consumido en varias noches en los cuartos de ambos, se turnaban las escapadas nocturnas de habitación a habitación, pero este salto al vacío desencadeno que solo buscaran estar juntos  haciendo el amor todo el día todos los días, no les importaba donde; deambularon por varias provincias y condados alrededor de Vancouver, subsistiendo con lo necesario, viviendo un año lejos de lo que sus vidas terrenales les deparaba y aun los esperaba.

Laura, a diferencia de Esteban, provenía de una familia, si dividida, pero plenamente acomodada económicamente hablando, no sufrían tan desmesuradamente los problemas que el común denominador debe padecer, gozaba de ciertas ventajas y beneficios,  podía darse lujos como esta pequeña aventura, inocente y pueril, sus padres no la reprenderían tan severamente, sería cuestión de hablar con ellos y la normalidad regresaría en cuestión de días, Esteban, no podía darse ese lujo; profundamente enamorado y fastidiado al mismo d tiempo de su situación en casa, prefería ser un don nadie inmigrante que ser un “algo” de regreso en su país, prefería vivir románticamente en una cabaña, que en un sofisticado departamento minimalista, ante todo y para todo era un idealista, confiaba plenamente en que Laura quería y sentía lo mismo; el impacto de la decepción fue estrepitoso.

Laura, de un día para el otro comenzó a empacar las pocas pertenencias que tenía mientras Esteban dormía, al cabo de un par de horas estaba lista para irse lo despertó con un beso y se fue caminando mientras el, en la confusión y como una imagen entresoñada, no se movió de la cama, al contrario, durmió, tan plácidamente con la idea de que tenía que pararse a trabajar; después de un par de horas más Esteban despertó para encontrarse solo, aun con el desconcierto de que si había tenido un sueño muy vivido  o era real lo que había pasado, hizo caso omiso a la opresión que sentía en su pecho y se dirigió a su trabajo en l tienda de St,. Flannigan, transcurrió el día lentamente ya que la sensación de vació aumentaba poco a a poco en su interior, la ultima hora antes de salir se le estaba haciendo eterna, inconmensurablemente larga y tediosa; quería salir corriendo de inmediato a su casa, lo hizo, salió disparado  para ver a Laura; no encontró nada, silencio, frío y soledad solamente, ni una de sus pertenencias, ni una de sus fotos,  ni una huella de ella, la ansiedad lo tomo como preso, la tristeza lo rodeo de un aura impenetrable, ese presentimiento desde la mañana esa sensación , ese nudo, ese “algo” tenía una razón, una explicación; lo que soñó o lo que creyó que soñó, paso de verdad.

El desconcierto duro tantos días y tantas noches que no podía levantarse, no podía moverse siquiera, su existencia se tornó oscura, el tiempo paso tan lento, que el año pasado lleno de felicidad en verdad parecía un sueño, que como toda ilusión a la mañana siguiente se desvaneció; algo lo saco de su cama, la paga pendiente de la renta y el desalojo de su habitación, a fuerza tuvo que salir de ahí y regresar a casa,  irse a otro lugar que no fuese esa habitación, camino y camino sin rumbo aparente, pero su cabeza solo tenía un lugar posible a donde ir, México; así fue como regreso, se puso a trabajar e intento retomar aquella carrera perdida, sin algún éxito, el desasosiego y la frustración lo embargaron por completo que lo mejor que pudo hacer fue ponerse a escribir, escribir y seguir escribiendo, fue tomar la palabra como su rehén , como su catarsis y como su nueva vida, aunque eso tampoco lo llevase no muy lejos, a estar solo en un departamento desfalleciente y caluroso en el centro del monstruo urbano de esta asfixiante ciudad, a ver los partidos de sus equipos favoritos y ver las noticias del medio tiempo y como un tipo del otro lado de la pantalla dice
 “Jalil El-Harid, afamado empresaria saudita muere en un accidente de auto junto a su prometida Laura Gottinger, mejor conocida como la hija del afamado empresario …


 En ese momento se volvió a hundir en un sueño profundo, porque quizás este también era otro sueño del que desearía despertarse.


Ian Pavel

jueves, 2 de enero de 2014

Release

Release.


"I see the world
Feel the chill
Which way to go
Windowsill
I see the words
On a rocking horse of time
I see the birds in the rain"


El cielo se está pintando de rojo, el atardecer se aproxima aquí en las colinas del condado donde vivo; las nubes se van tornando carmesí y los pájaros vuelan apresuradamente hacia sus nidos en medio del paraje que nos rodea en este pueblo, Green Garden, Pennsylvania; yo vivo en la Kirk Portman Street, en la vieja casa que me dejo mi padre; vivo lleno de muchos recuerdos de la infancia y la adolescencia como fotos, guantes de baseball, balones de football americano y cosas así, ocasionalmente, me visita uno de mis tíos, pero en realidad vivo solo en esta casa; trabajo en la fábrica de acero que está a las orillas del pueblo, Big Steel USA Co., durante muchos años mi vida giro alrededor de la fábrica, hasta hace unos 5 años era un empleado más; un obrero que hacia su labor día tras día, me encargaba de una de las maquinas enormes que vertían la mezcla para realizar la fundición del acero, entraba todos los días a las 6 am y salía alrededor de las 4 pm, turnos largos sin muchos descansos eran mi pan de cada día, aun así me divertía ocasionalmente en alguno de los bares que existían en el pueblo;  iba, tomaba  algunos tragos con mis amigos o con mi hermano, veíamos deportes por la televisión y regresaba a casa terminado el juego en turno,  manejaba una camioneta usada y algo destartalada, pero con un motor potente, que no le pedía nada a alguno de los modelos más actuales, tenía una novia, muy linda, no era la más bella del pueblo, pero vaya que levantaba algunos suspiros por las calles de Green Garden, su nombre era Vivian, Vivian Mcdougall.

Vivian, todo lo contrario a los prejuicios que encapsulaban su apellido de origen irlandés, no era una linda chica de tez blanca y cabellera pelirroja, no, ella era una linda chica de tez morena clara, no muy alta, delgada, con una sonrisa enorme que era capaz de deslumbrar a cualquiera en varios kilómetros a la redonda, ojos café oscuro  de una profundidad aterradora, nariz pequeña y fina, labios delgados pero dulcemente bien delineados y que hacían juego perfecto en su rostro, pero lo más interesante de ella, quizás, eran sus manos, delgadas, pequeñas pero suaves, muy suaves, parecían manos de muñeca, delicadas y tersas, con ellas después de hacer el amor por las noches me acariciaba el cabello, por las mañanas tomaba mi mano y me daba un pequeño beso para despertar, en las tardes me arrullaba después del trabajo, a veces me quedaba en su casa, un departamento pequeño que rentaba muy cerca del centro del pueblo, no salíamos mucho, pero pasaba muchos días de mi existencia a su lado, cuando no estaba en el bar bebiendo, estaba con ella haciendo el amor, durmiendo simplemente o cocinando inclusive llegue a conocer a su familia; tenía dos hermanos llamados Jack y Nicole, ambos, menores que ella, sus padres Carol y Steven eran muy amables, todos ellos vivían en el pueblo aledaño, Stappleton, Vivian era cuidadora dentro de una guardería para los trabajadores de la fábrica, llego ahí por recomendaciones de una de sus amigas  y precisamente al acompañar a uno de mis amigos de la fundidora la vi, sonriendo y jugando con los niños pequeños mientras el sol y el cielo se volvían rojos ante mis ojos, el viento suave ondeaba su cabello al mismo tiempo que Vivian se fundía con esa paisaje, como salida de un sueño de otoño, quede atrapado, y sabía, en el fondo sabía que terminaríamos juntos algún día y así fue.

Un día espere a que saliera de su trabajo, me presente con ella y fui muy franco y directo con ella, le conté lo hermosa que se veía mientras el atardecer caía sobre nosotros aquel momento en el otoño, le dije que desde ese momento sabía que estábamos destinados a estar juntos, Vivian sonriendo solo se sonrojo y me pregunto mi nombre, Daniel, le dije, me pregunto si trabajaba en la fábrica y le dije que sí, empezamos a charlar a medida que caminábamos a su auto, la invite a salir al siguiente día, salimos y así comenzamos a estar juntos, poco a poco me fui enamorando perdidamente de ella, su familia me aceptaba sin problemas y mi hermano solía llevarse bien con ella, en él trabajaba sabía que jamás sería ascendido, pero aun así ganaba lo suficiente para tener una buena vida junto a ella, todo parecía ir bien, quizás, demasiado bien.

Dodge Ram, modelo 1997; esa era mi camioneta; 60 millas por hora, fue la velocidad a la que choque contra el auto de la familia Richardson; Dos costillas rotas y una ceja partida; fueron las consecuencias del choque de la Sra. Maggie Richardson; hemorragia interna debido al impacto a alta velocidad del vehículo donde iba la Srita. Mcdougall; la causa de muerte de Vivian. El único viaje que llegamos a hacer fuera de Green Garden, lo hicimos al bosque del condado de Fort Brinslow, dentro del mismo estado; nos subimos a mi camioneta una mañana de Diciembre, muy temprano para poder pasar todo el día juntos en ese bosque, regresar a su casa en la noche y descansar; el camino de ida no tuvo ningún problema, el camino de regreso fue lo tempestuoso; en el bosque habíamos caminado durante varias horas, así que estábamos muy cansados, ambos tomamos un par de cervezas mientras estuvimos en ese lugar, cuando subimos al auto y comenzamos el regreso a casa Vivian cayo dormida de inmediato, yo continúe bebiendo otro par de cervezas mientras manejaba,  me termine ambas latas, pero en cuanto me acabe la última Budweiser, mis ojos comenzaron a sentirse pesados, mis parpados, cargaban una tonelada de sueño, comenzó a llover fuertemente y la noche comenzó a caer rápidamente, de pronto, me encontraba manejando a alta velocidad entre las tinieblas de la carretera, con mis sentidos alterados por el alcohol y con un cansancio enorme a mis espaldas, al otro día tenía trabajo, no podía no llegar a Green Garden, no encontraba ningún motel, la lluvia, no cedía y la oscuridad de la noche parecía engullirnos, las líneas de la carretera se volvían inmensamente borrosas ante mis ojos, poco a poco, entre sueños, hago memoria de como empecé a mover el volante tratando de no perder el camino, pero lo perdí; mis ojos se cerraron por unos 10 segundos, y al abrirlos, ya tenía un auto frente a mí, el auto de la Sra. Richardson, lo golpee tan fuerte y a tan alta velocidad, que solo recuerdo vagamente como intente proteger a Vivian con mis brazos y como el choque de las dos maquinarias fue tan ensordecedor que mis oídos parecían estar a punto de estallar, después, todo se volvió completamente oscuro, desperté y ambos autos estaban echando humo, Vivian estaba llena de sangre, yo , me encontraba aturdido y lleno de golpes en mi cabeza y mis brazos, comencé a gritarle a Vivian, nunca me contesto, salí del auto a pedir ayuda y en ese momento me di cuenta que Vivian nunca más regresaría a mi lado.


5 años, me dieron de cárcel, muerte imprudencial fue el cargo, su familia me demando y aunque pudieron haberme dado 10 o hasta 15 años en prisión,  el jurado se apiado de mí, no sé por qué, quizás la historia de un trabajador común dentro de un poblado industrial, que venía con su novia después de tomar unas cuantas cervezas les parecía muy conocida, posiblemente se identificaban consigo mismos, tal vez sabían que en un descuido, como el mío, podrían ocupar mi lugar; 5 años me parecían poco, una estupidez mía me quito a Vivian; nunca la engañe, nunca la golpee, nunca discutí a altas horas de la noche con ella y jamás fui celoso, no fui el novio ejemplar que podrían unos decir, no, era un hombre común, con una mujer común, en un lugar bastante común también, nuestra vida, transcurría en relativa paz; probablemente nunca íbamos a tener una gran casa, con un perro y un par de niños; probablemente, hubiésemos llegado a casa ese día, hubiéramos dormido y al otro día hubiese ido a la fábrica, tal vez seguiríamos juntos hasta ahora, no lo sé , nunca lo sabré; Salí de la cárcel y hasta ahora parece que mi vida regresa a la normalidad, pero no es así, todos en Green Garden me miran de reojo, con una mirada de desdén en ocasiones, mi hermano dejo el pueblo, en la fábrica trabajo sin parar, pero la culpa me rodea, me toma por completo en las noches, me desgarra en momentos inesperados; a veces, solo quisiera ser libre de todo sentimiento, libre de todo recuerdo, pero no puedo y tampoco quiero hacerlo, Vivian vive en esos recuerdos, vive en esa culpa y ese inmenso amor que aún le tengo, en estos atardeceres en Green Garden, en los hermosos paisajes que se dibujan en los otoños sobre el condado, entre los árboles , los hornos de la fábrica, el cielo rojo y sus rayos de sol que se aclaran ante la mirada de todos los que aquí vivimos y morimos;  cuando deje ir todo esto quizás, mi vida acabe en este pueblo, incluso en este mundo.



Ian Pavel.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Falsos Arboles De Plástico

Falsos Arboles De Plástico.

Voy en el auto con mi esposa y mis dos hijas, ellas van jugando en la parte trasera del auto, se ríen y se molestan entre ellas, como suelen hacerlo las niñas pequeñas; mi esposa va de copiloto pero se ha quedado dormida, le digo a las niñas que bajen un poco la voz porque su mama está durmiendo, decido prender la radio, inmediatamente aparece esta melodía:


“Her green plastic watering can
 for her chinese rubber plant
 in the fake plastic earth…”


La nostalgia llego a mí y me pregunto, ¿Cuántos años tenía cuando escuche por primera vez esta canción?, creo que 15 años,  solo recuerdo que la escuchaba en la radio constantemente y la voz inquietantemente frágil cantaba frases acerca de lo artificial y banal de la vida en ocasiones, incluido el amor pueril e inocente de la juventud, era un adolescente en aquel entonces y esas palabras se volvieron fundamentales en mi transcurrir por la escuela preparatoria, ¿Quién a esa edad, en su sano juicio, quisiera sentirse solo y abandonado?, nadie; la canción resonaba en mis oídos constantemente, no solo porque cargaba un walkman con un cassette donde venían esa y otras tantas canciones, que le cantaban al desamor, a  la desesperación, a lo fútil e inocuo de ser un muchacho con patineta en mano y aspiraciones a escritor; en realidad zumbaba en mi cabeza una y otra vez la voz de aquel cantante, porque en ese entonces recién había conocido a la persona que me cambiaría mi vida para siempre; Cecilia.


“She looks like the real thing,
She tastes like the real thing,
My fake plastic love…”


Cecilia, a decir verdad, fue mi primer amor, de hecho fue mi primer contacto femenino alejado de la vida escolar; solía platicar con las chicas de mis grupos en la secundaria y también cuando recién ingrese a la preparatoria, pero hablarle a alguna chica de algún otro grupo o que simplemente me llamaba la atención en la calle, era francamente imposible, existía un freno interno, probablemente era demasiado cobarde o quizás tenía muy poca confianza en mí en aquel entonces; hablar y conocer a Cecilia fue un total accidente o jugarreta azarosa del destino, no lo sé, pero ocurrió en uno de esos múltiples andares sobre el pavimento con mi patineta, iba a toda velocidad, esquivando baches, saltando alguna banqueta o piedra que me encontraba en el camino, cuando por falta de equilibrio caí de la patineta, obviamente me di un golpe bastante fuerte que me dejo tumbado en el suelo un par de minutos, pero ahí tirado en el frio concreto, ella se acercó para preguntarme si estaba bien, mientras yacía en el suelo la vista era inigualable; el sonido de su voz suave, conjuntado con los rayos del sol agonizante del atardecer, bañaban de un halo invisible de calidez su sonrisa, la cual tenuemente dibujada en aquel rostro blanco aparentemente amable y apacible, se veían mejor a esa distancia, era un cuadro perfecto, casi hecho a mano, me levante y le dije que estaba bien, la observe bien, su cabello largo y oscuro, su pequeña estatura, su cuerpo delgado, sus labios delgados, sus ojos negros como la noche misma; ella se cercioro de  que estaba bien y me pregunto si me dolía alguna parte del cuerpo, yo estúpidamente mencione que solo me dolía mi trasero, ella rio y me dijo que entonces estaba bien, yo también reí un poco; comenzamos a caminar y continuamos charlando; este cuadro me parecía surreal.


“But  I can´t help the feeling,
I could blow through the ceiling,
If I just turn and run…”


Cecilia, recién se había mudado y asistía a una escuela cerca de mi casa por la tarde, en realidad ella no vivía tan lejos de mi barrio, la acompañe a su casa y regrese a casa patinando; a partir de entonces, por las tardes me la encontraba cuando ella iba de regreso a casa y yo patinaba en las calles aledañas a mi casa, me saludaba y la acompañaba a su casa, en el camino hablábamos de la escuela, de los programas en la televisión, de las películas que habíamos visto, de la música que escuchábamos o de algún libro que llegábamos a leer; en una ocasión ella traía un walkman y estaba escuchando a Radiohead y ahí fue donde esa canción se quedó pegada en mi memoria, era su canción favorita de ellos, desde entonces también se convirtió en mi canción favorita; fácilmente pasaron unos cuatro o cinco meses bajo la misma rutina, de lunes a viernes ella caminaba cerca de mi casa, me la encontraba y la acompañaba hasta la suya, charlábamos, bromeábamos y reíamos, jamás hablábamos de nuestros padres, jamás comentábamos algo sobre algún chico o chica que nos gustase, porque era implícito que ambos nos gustábamos, nos atraíamos, el problema era, claro está, que ninguno de los dos decía nada, ella en su carácter tranquilo y sereno, jamás me diría algo, con el paso del tiempo siempre me daba señales, que a veces atendía y otras tantas veces las ignoraba o no las comprendía del todo, cuando las recuerdo, me doy cuenta que ahí estaban y que eran claras muestras de un coqueteo femenino sumamente intenso, yo, un completo imbécil, inseguro e indeciso, no sabía a veces que hacer con aquellas señales que enviaba mediante canciones en el walkman, palabras durante las charlas, miradas  o incluso algún contacto físico menor como una caricia suave o el simple contacto de su mano en mi brazo, lo pienso y sin duda tenía miedo, aunque la duda es ¿A que le tenía miedo?.


“Si pudiera ser quien tú quieres todo el tiempo, todo el tiempo…”



La canción está por terminar, estoy a dos cuadras de mi casa, mis hijas también se han quedado dormidas de repente, sigo manejando tranquilamente hasta llegar a la calle indicada, me estaciono pero decido observar a mis mujeres dormir mientras transcurre el final de la canción, la canción se diluye y al mismo tiempo se diluye el recuerdo de Cecilia; realmente jamás paso algo con ella, ni un beso apasionado, ni un abrazo, ni una palabra romántica, el idilio imaginario que vivimos por algunos meses es un hecho raro que parece oculto en mi memoria; Cecilia se mudó a otra casa a los seis meses de haberla conocido, ese sexto mes las cosas se trastornaron bastante, su padre temía por la seguridad de ella y su madre, nunca supe bien porque, así que ya no la dejaba regresarse sola, por ende, verla se volvió cada vez más esporádico, de hecho, solo la veía con su padre o en la compañía de su madre, ya nunca más la vi sola, me volteaba a ver a los ojos, como saludándome  nostálgicamente con su mirada triste, diciéndome adiós; yo, la contemplaba desde la lejanía, taciturno y pensativo, arrepentido de no tener el valor de decirle que me gustaba o de ni siquiera hablar las cosas y demostrarlo todo con un acto más significativo como un beso, era un cobarde, mi miedo, seguramente era el rechazo, ese miedo que en la adolescencia nos vuelve débiles a muchos hombres, ese miedo de no ser suficientemente “algo” para una persona; un día ella paso sola a buscarme a las calles donde siempre deambulaba con mi patineta, ya tenía más de un mes que no la veía sola, así que verla caminar hacia mí, me dejo perplejo e inmóvil, casi como si yo fuese la presa y ella el cazador,  me entrego un cassette y una pequeña nota, me dio un beso cerca de mis labios y se fue caminando tranquilamente a su casa, yo, aun sorprendido me quede como estatua, abrí la nota que decía “Escucha esta cinta y piensa por qué nunca me dijiste nada”, impactado, corrí de inmediato a poner la cinta en el walkmen que había dejado en mi cuarto, la cinta empezaba con la canción que acompaña mi recuerdo mientras velo el sueño de mi esposa e hijas, en su momento, la canción me provoco una sensación de malestar, de arrepentimiento, en su momento fui corriendo a buscarla a su casa, toque su puerta, como nunca lo había hecho y nadie me abrió, al siguiente día hice lo mismo y nadie me abrió tampoco, al tercer día me entere por un vecino suyo que aquella tarde que me dio la cinta y la nota, ella y sus padres se fueron del barrio, la tristeza fue absoluta pero me dejo una cosa muy en claro, no podía seguir siendo un hombre indeciso y temeroso, Cecilia la chica linda que se preocupó por mi cuando estaba tirado en el piso, me había dejado esa tremenda lección, había dejado ir , quizás, una buena oportunidad de salir con una chica guapa, de compartir cosas con alguien como yo y por qué no decirlo, de salir  de esa penumbra llamada adolescencia un poco más avante, no lo hice , me tarde en reaccionar, me quedo muy claro que debía atreverme a lo desconocido, gracias a esa nota y la cinta, pude enfrentar mis demonios personales, entre a la universidad,  comencé a escribir, conocí a mi esposa y me case con ella, no voy a mentir diciendo que soy el hombre más feliz del mundo, pero si estoy tranquilo y sin ningún arrepentimiento, o bueno exceptuando solo uno, no haber besado a Cecilia hace casi 20 años, porque seguramente ahora ella ocuparía el lugar de mi esposa durmiendo en el auto mientras yo la contemplo amorosamente, hubiéramos tenido dos hijas que se parecerían mucho a ella y por qué no, incluso viviríamos en un lugar distinto, al menos eso quiero pensar yo; pero las ilusiones de realidad no son más que eso, ilusiones e imaginaciones; tampoco los hubieran existen y nunca existirán, jamás lo harán. 


Ian Pavel

miércoles, 30 de octubre de 2013

Parte Baja De La Séptima Entrada


Parte Baja De La Séptima Entrada.


Ir a un partido de baseball en esta ciudad es un verdadero fastidio, el estadio queda absurdamente lejos de cualquier estación de tren subterráneo y prácticamente es inaccesible en auto; se deben de caminar cerca de 15 minutos  para llegar a él, en pocas palabras, es una odisea terrorífica, básicamente, los que asistimos a juegos de este deporte somos fanáticos irredentos, a pesar de todo,  se llena el estadio cada noche que hay partido, se puede observar alegremente el ir y venir de familias, hombres de oficina y demás personas conforme avanza el juego; yo soy uno de esos hombres de oficina, que, taciturnamente asisten cada vez que pueden a un partido, soy fanático del equipo local desde pequeño y mi habito de ir a los juegos nunca se ha ido, se ha visto reducido pero nunca se ha extinguido, me gusta languidecer por horas en mi asiento, mientras observo pacientemente el desarrollo del partido con sus strikes, outs, home runs, etc., estar sentado  y observar el partido son parte de mi trabajo, lo veo y apunto detalle a detalle, se llevar esa cosa que los sabiondos del deporte llaman box-score, mi padre me enseño, pero había alguien que sabía llevar mejor un box score que yo y sobre todo que es mucho más fan de este juego que yo, esa persona era mi esposa, Rebeca.

A mi esposa la conocí cuando éramos niños, vivíamos en el mismo barrio y ocasionalmente jugaba con su hermano mayor, desde entonces ella era la niña más popular de la colonia y aunque fuese aun una niña, ya levantaba algún sonrojo o suspiro en algunos niños mayores a ella, emanaba algo con su cabello largo, rubio, su rostro delicado y sus ojos color miel, que a pesar de tener solo 10 años, los que tenían 12 o incluso 13 años, la miraban estupefactos cada vez que caminaba junto a sus padres o su hermano, a mí que era un poco más cercano a ella gracias a la amistad que poco a poco fui llevando con su hermano, sus encantos me parecían aun más fascinantes e hipnotizantes; aun así nunca me acerque a ella y al contrario, Rebeca, fue la que se acercó a mi cuando cumplió 14 años y yo era un adolescente en la preparatoria, aun frecuentaba a su hermano pero para jugar baseball por las tardes u ocasionalmente ir a algún partido, pero ella, como muchas mujeres; mas despierta, más sensual, sabiéndose confiada de sí misma y sobre todo, bella, podía estar con cualquier otro chico del barrio, pero no, se acercó a mí, por familiaridad, por atracción física quizás o por simple curiosidad adolescente; yo, introvertido y siendo aún un flacucho de un metro con setenta centímetros, no podía creerlo, principalmente por ser la hermana de mi amigo y segundo por la naturalidad con que me saco de mi caparazón sin darme cuenta; ella, alegre y sonriente, dejo ver sus intenciones casi desde un principio, yo, apenado y tímido, reaccione lo mejor que pude y prácticamente cedi ante ella, era inevitable; el problema es que ella, despampanantemente ante mi mirada, era menor que yo y paradójicamente, ella fue la que me conquisto a mí, no a la inversa.

Comenzamos a salir y con el permiso de sus padres y su hermano, todo se dio de manera natural, ambos, aficionados al baseball, ambos apasionados de la misma música y casi al mismo tipo de películas, parecíamos cortados con la misma tijera; los primeros meses fue algo raro, rápido e intempestivo, los siguientes, calmados y estables y de esta forma transcurrieron cerca de 4 años, ella de 18 y yo de 20, el único paso natural era el casarme con ella según sus padres y los míos, yo, aun un universitario, tenía miedo de quizás no poderla hacer feliz, nuestra relación era fantástica, pero mis miedos y complejos personales, nunca desaparecieron, ni aun estando casados, a veces no podía creer que ella y yo de verdad fuésemos una pareja tan estable, había días que pensaba que era un sueño y que la vida era demasiado sonriente para mí, había momentos, que sus muestras de amor eran tan oportunamente  demostradas que me sentía como el típico “loser” de una película gringa, al cual, por un golpe de suerte, todo le había resultado bien; pero a veces también los celos era inmensos y dolorosamente amplios, ¿Cómo una mujer que al paso de los años se hacía cada vez más bella y ominosamente  brillante ante mis ojos podía estar conmigo?, un ya no tan flacucho, pero introvertido sujeto que apenas y podía hablar con su vecino; el miedo era inmenso, la adolescencia me pesaba demasiado, mi corazón se ahogaba en sensaciones inexistentes; de alguna manera pude sobrevivir a aquello y al momento de cumplir un año más juntos, supe que era ahora o nunca, era joven e inexperto pero sabía que debía de hacerlo, casarme con ella.

La idea llego mientras observaba un juego entre los Giants de San Francisco Vs los Dodgers De Los Ángeles, un hombre, durante la parte baja de la séptima entrada, con ayuda del tipo del sonido local, pasaron una canción de Johnny Cash, “Walk The Line”, a punto de terminar la canción, por micrófono y a los oídos de todos en el estadio repleto, le pidió a su novia por más de 5 años que se casara con él, obviamente la mujer acepto y lo demás, bueno es historia no revelada; en ese momento transmitido por televisión y como iluminación divina, supe que debía de decirle a Rebeca que fuese mi esposa, no lo iba a hacer igual, obviamente, pero sabía que si ese hombre lo hizo después de 5 años, yo también debía de hacerlo, así que lo hice; un poco más ortodoxo, en un restaurante y robándome la idea de la  canción de Cash que puso el tipo, le dije al gerente del restaurante que me ayudara y le dijera al conjunto del lugar que tocara esa canción y como música de fondo use  la voz de Johnny para pedirle que fuese mi esposa a Rebeca, ella accedió inmediatamente y me arrebato un beso y abrazo enormes que casi me tiran; nuestras familias más que contentas organizaron algo a nombre de nosotros e invitaron a nuestros amigos, algunos vecinos y obviamente una multitud de familiares, la ceremonia pequeña pero bellamente elaborada por mi madre y la suya, fueron su regalo, después de ello se vaticinaban entre los invitados bellos sucesos pero en realidad ese fue quizás lo único y lo último bello de un año fatídico.

Yo comencé a trabajar de inmediato en una tienda de deportes y estudiaba en la tarde, me faltaba solo un año para acabar la carrera de periodismo, me esforcé mucho en tratar de llevar acorde una triple vida, la de marido cariñoso, la de hombre proveedor y la de estudiante; ella, estudiaba para ser educadora por las tardes, trabajaba en las mañanas en un restaurante como mesera, ambos con sueldos apenas dignos de la supervivencia; aun así, nuestra vida la llevamos lo mayor equilibrada posible, no teníamos muchas discusiones y nos manteníamos juntos y estables la mayor parte del tiempo, al cabo de unos meses, lo obvio paso, Rebeca quedo embarazada, era cuestión de tiempo decían mis amigos de la facultad, mis padres sabían que pasaría tarde o temprano; todos estaban alegres , quizás fue un poco más rápido de lo que esperaban, pero recibimos el apoyo de todos a nuestro alrededor; yo estaba impactado pero muy contento por la noticia, a pesar de lo precario de nuestras condiciones por momentos, tener un hijo es algo que cualquier hombre debe de cumplir algún día, al menos eso pensaba yo; los meses transcurrieron rápidamente pero las cosas no resultaban como pensábamos y mucho menos como queríamos; Rebeca tuvo una amenaza de aborto a los tres meses, desde el inicio del embarazo comenzó a mostrar síntomas muy fuertes de mareos y presión alta, recurrentemente sufría dolores de cabeza o fiebre, no podía caminar ni moverse abruptamente sin sentir dolor en el cuerpo, desde los seis meses se mantuvo en cama totalmente, tuvo que dejar su trabajo y su  estado anímico empeoraba; se sentía triste, nerviosa, frágil; a veces sentía que él bebe le estaba quitando la vida, a veces sentía que nunca conocería a su bebe y lloraba conmigo o con su madre, su angustia me lleno de ansiedad y de un terror indescriptible que inundaba mi cuerpo día a día, mis pensamientos se volvían más oscuros, mi ánimo al final del embarazo llego a lo más catastrófico posible, ¿Premoniciones?, nunca he creído en eso, aunque debí hacerlo.

Hoy es noche de juego de serie mundial, San Francisco Vs Texas, juego 6, definitivo quizás; maldito baseball que me trae tantos buenos y malos recuerdos de Rebeca, ella era aficionada del equipo de la ciudad y además de los Serafines de Los Angeles, le prometí muchas veces que iríamos a un juego de ellos en su estadio y su ciudad, nunca pudimos hacerlo, ese bebe, nuestro bebe, me la arrebato, el día del parto, todo el proceso en caída que veníamos sufriendo llego a su fin; rompió fuente y de inmediato fuimos al hospital; ella inmóvil por toda la condición del embarazo tenía miedo, muchísimo miedo, recuerdo que le dije incontables veces, con una sonrisa fingida, que todo saldría bien, aunque por dentro estaba aún más aterrorizado que ella; le repetía que yo estaba ahí con ella y que no se preocupara, que respirara y que le hiciera caso a los médicos y enfermeras, le sonreía, sujetaba su mano, la besaba en la frente, le decía que pronto podría tener en sus manos a nuestro hijo y que todos saldríamos como si nada hubiese pasado, le dije tantas cosas que ya no recuerdo algunas, más bien ya no quiero mencionarlas, porque me siento como un mentiroso, en el fondo cada que le decía algo, mi corazón se volvía más y más pequeño, la sangre dejaba de llegar a mi cuerpo y me sentía mareado y tambaleante, sin fuerzas, quería parar de decirle “mentiras blancas” y decirle que también sentía miedo, pero las inexorables miradas de mis padres y los suyos me hacían contenerme, aguantar y decirle toda esa sarta de tonterías; llego el momento en el que Rebeca entro a labor de parto y no pude entrar y acompañarla, el proceso parecía ser muy delicado y no podía estar ahí, así que no estuve en el momento en que nació Camila, nuestra hija, vivió solo unas horas, pereció 12 horas después y solo supe que en su camino a este mundo se llevo la vida de Rebeca; “Complicaciones durante el proceso…”, “Su hija está en una incubadora…”  desde que dijeron eso mi cabeza se desconectó y mi mundo se volvió más negro de lo que ya era, Rebeca, la mujer que amaba, la chica guapa del barrio, mi esposa beisbolera; se fue lejos de este mundo, su legado, mi hija agonizante, que durante sus horas de vida en una incubadora dejo más dolor y pena en este mundo, en mi mundo, ninguna de mis mujeres se pudo quedar conmigo, se fueron y se llevaron lo que quedaba de luz en mi vida.

Han pasado 5 años desde aquello, ahora continuo mi vida, solitario, trabajando en una oficina de pocos metros cuadrados para una revista de deportes, escribiendo reportajes sobre baseball y algunos otros deportes, pero principalmente cubro la liga de baseball nacional y ocasionalmente me ha tocado escribir reseñas de juegos de serie mundial; por lo regular trato de no pensar mucho, trato de mantenerme distraído y con un perfil aun más bajo del que tenía antes, tengo 27 años pero me siento como del doble de esa edad, estoy cansado y a veces siento que continuo viviendo porque Rebeca desearía que lo siguiese haciendo, pero en realidad eso me digo a mi mismo porque le tengo miedo a la muerte, sobre todo a la muerte por propia mano; me repito cada día que Rebeca y Camila me ven desde algún lugar, que debo seguir adelante, pero a medida que pasan las horas, me doy cuenta que me es imposible, soy un humano débil siempre lo fui; respiro, como y duermo por mera acción mecánica, mi espalda se siente pesada, mi corazón late a un ritmo consistente pero lento, se avejenta cada día al doble o triple de lo que debería hacerlo, mi existencia continua como una sombra más en ese estadio inaccesible que visito, como un ente perdido entre la multitud, un fantasma, un espíritu que se escabulle entre la gente y que espera el exorcismo, porque es lo mejor que puede hacer, esperar, esperar pacientemente el fin.



Ian Pavel

lunes, 16 de septiembre de 2013

1990


1990


19 de septiembre de 1990

"¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos Claudia?, Cinco años, cuatro años y medio?, parece como si fuera ayer cuando recuerdo nuestros años en la universidad, agradables años llenos de vitalidad y gracia, jóvenes e inexpertos, inocentes, viviendo en una década llena de aceleración exponencial en cada uno de los rincones de esta ciudad despiadada, juntos fuimos, quizás, la mejor pareja o la mas enviada en las paredes de aquella escuela a la fuimos , para nuestra desgracia, nuestros caminos se alejaron el uno del otro, tú, te fuiste a Europa a viajar y conocer  para nunca regresar;  yo , me perdí en las letras, las reseñas, las criticas, las palabras para juzgar otras palabras y de vez en cuando juntar muchas frases y palabras para que pudiesen ser diseccionadas; falta de simetría , tu anhelabas lo que yo no te podía dar, lo que aunque trabajara toda mi vida jamás podría darte; no te culpo tu vida había sido más fácil que la mí y por ende querías otras cosas, no a un hombre que te llenara de palabras en vez de joyas, así sucedió y te fuiste muchos años, demasiados, tantos, que tu cabello y el mío comenzaban a pintarse de blanco y nuestros matrimonios se desquebrajaban, los suficientes para haber madurado y vernos en la calle con gusto, saludarnos y ¿Por qué no?, salir a tomarnos un café, charlar y ponernos al día, contarse cosas de personas envejeciendo velozmente por el ritmo y el fracaso de nuestras vidas, desde esa primera vez ¿Cuántas veces nos hemos visto?, incontables,  y aun siento algo, eso quisquilloso y travieso por ti, eso siempre ha vivido en ambos, la asimetría nos llevo a otros lados para reencontrarnos en otro punto de nuestra vidas,  frustrados pero sabios,  con la disposición de atrevernos a lo prohibido, que muy poco nos ha importado y aunque la vejez nos ha alcanzado, aun continuamos con eso que sentimos hasta el fin de nuestros días. 
Te escribí esto para decirte esas pequeñas cosas que nos hemos repetido innumerables ocasiones, de manera reiterativa, solo te digo que siempre te llevare conmigo hasta el día que muera y que ahora, que tú te vas antes que yo, espero reencontrarme contigo en eso que llaman cielo o eso que llaman la siguiente vida, al fin y al cabo si ya lo hicimos una vez podemos hacerlo una vez más…”

Impactado, esa palabra se queda corta al encontrarme una vieja carta de mi abuelo dentro de su frío y olvidado closet; es curioso que me la haya encontrado cuando me voy a casar dentro de un par de días exactamente el día que se fue mi abuelo, hace 15 años, más curioso es que haya aparecido de entre la nada al momento de buscar esos gemelos de seda que tanto adoraba mi abuelo y que desde su muerte nadie los había visto y mucho menos encontrado;   ese olvidado y escalofriante closet, estaba lleno de recuerdos para todos, nadie en realidad se había atrevido a hurgar propiamente en él desde su muerte, todos sabíamos donde tenía su caja fuerte y como iba a quedar su testamento material, todos sabíamos dónde encontrar sus discos y sus libros más importantes, todo lo tenía almacenado de forma tal que todos sabíamos dónde estaba tal o cual cosa, por si él nos lo pedía en algún momento; en particular yo era el que más convivía con él, no puedo mentirles al decir que si bien le profesaba un cariño enorme, mi respeto como escritor y reseñista es mayor, su trabajo motivo a mi padre y por ende a mí a continuar en las letras, aquellas que en esa carta mencionaba le habían costado la mano de aquella mujer llamada Claudia y de la cual estaba profundamente enamorado en secreto, él como persona fue amable, sencillo, tímido  y cariñoso, no fue el mejor marido, pero si se esforzaba por traer dinero a la casa y educar y formar bien tanto a mi padre y mis tíos; su vida aun casado con mi abuela, recuerdo vagamente, parecía llena de tristeza, y desde el momento en que se fue mi abuela y haciendo coincidencia con la muerte o partida de aquella mujer llamada Claudia, la vida de mi abuelo se vino debajo de forma estrepitosa, quizás ahora sé porque, aun así, a ciencia cierta me quedo con muchas dudas, mi abuela ya no estaba y por supuesto mis padres no iban tener idea de quién era esta Claudia, la duda me mataba.

Aquella carta aun me tenía anonadado, quizás por la imagen sería e incorruptible que tenía mi abuelo, no sé desde cuando pudo haber comenzado una relación o de hecho no sé si en realidad era una "relación" la que mantenía con Claudia; así que busque como desesperado más pistas en su closet y no encontré nada, solo humo, parecía que el secreto se lo llevo a la tumba, no podía pensar más en ello, mi boda se acercaba y aunque estos pensamientos me molestarían en los próximos días ya no podía hacer nada, por lo menos no ahora, pero como arte de magia busque, quizás,  la ultima pista en su álbum de fotografías, ahí tenía una foto de generación de su universidad, la gente antes tenía la costumbre de poner los nombres de las personas  que salían en las fotos al reverso para saber quiénes eran con el paso del tiempo, no sé si buena o mala costumbre, pero así fue como encontré a Claudia.

Claudia Asturias Revillagigedo De Cousteau, ese era su nombre completo de casada, esta mujer de origen español había sido compañera y novia de abuelo hasta que salieron de la facultad, se fue a Europa y en París conoció a un magnate de la vida marítima y económica de Francia, lleno de riqueza y clase dejo a mi abuelo escribiéndole una carta mencionándole la opción de vida que había encontrado y como le deseaba lo mejor a mi abuelo, se volvieron a encontrar en algún momento a mediados de los años 70’s, sin resentimiento llevaron una amistad llevadera y con mucho cariño y respeto entre ambos,  se veían frecuentemente ya que ambos atravesaban problemas con sus parejas, ella había encontrado que su adinerado marido tenía otra concubina y estaban por divorciarse, el, la ayudo a conseguir un buen abogado y la acompaño en buena parte del juicio de divorcio, se mantuvieron cercanos hasta que Claudia fue diagnosticada con una enfermedad en el corazón que le impedía salir de su casa, mi abuelo por ende dejo de verla y no podía visitarla muy a menudo por que el ya tenía su propia vida de hombre retirado con mi abuela, Claudia se fue muriendo poco a poco y solo recibió una última visita de él, al entregarle aquella carta que encontré por accidente, ella murió un 25 de septiembre de 1990, como regalo final a mi abuelo, le reenvío la carta junto con la foto de generación que yo había encontrado en su álbum y el por alguna razón había perdido; eso me contó la hija de Claudia, Renee Cousteau, quien tenía un parecido formidable con su madre y al contarme esto soltó algunas lagrimas, ella conoció a mi abuelo y me cuenta que siempre reza por que mi abuelo y su madre estén juntos en el cielo.

Ha llegado el día de mi boda, encontré esos gemelos azules que porto mi abuelo el día de boda y encontré ese fragmento perdido de la historia de mi abuelo, no sé realmente si nunca paso nada más entre ellos, es difícil creer en estos días que la gente se ame en secreto y no pase nada, pero antes la gente creía en otras cosas y la vida era quizás más simple, no existía la confusión creada por la maquinaria creada por el hombre, el tiempo y los sentimientos pasaban a través de las personas de forma lenta pero indolora, no puedo juzgar y decir que cual época fue mejor, pero para un hombre actual, lo que paso con mi abuelo es algo inexplicable y quizás un enigma, por eso quiero creer que mi abuelo se fue justo en el momento que debía hacerlo, antes de ver como el mundo en el que vivió se caía a pedazos ante la ola de flashes y el vértigo de la vida moderna; suena la alarma de mi reloj, ha llegado la hora, estoy un poco nervioso pero quizás deba aprender un poco de mi abuelo, si el pudo hacerlo, yo por que no.



Ian Pavel